Cultura cervecera

¿Por qué la cerveza artesanal viene en lata?

Durante años, la cerveza en lata tuvo mala fama. Hoy, muchas de las mejores cervecerías artesanales del mundo la eligen como su envase principal. En Porffiria también. Estas son las razones.

Cero luz

La luz es uno de los peores enemigos de la cerveza. Al contacto con el sol, algunos compuestos del lúpulo se transforman y generan un olor desagradable que los cerveceros conocen como sabor a zorrillo. La lata bloquea por completo la luz, así que la cerveza llega como salió de la cervecería.

Menos oxígeno

El oxígeno oxida la cerveza y apaga sus aromas con el tiempo. La lata sella muy bien y deja muy poco espacio de aire, algo especialmente importante en estilos donde el aroma del lúpulo es protagonista, como nuestra NEIPA Vacaciones Permanentes o No Wey, Nelson.

Se enfría más rápido

El aluminio transmite el frío mucho mejor que el vidrio, así que una lata está lista para tomarse en menos tiempo.

Viaja contigo

Es ligera, no se rompe y ocupa menos espacio. Perfecta para la playa, el campamento, el estadio o la carne asada en casa de los amigos.

Más fácil de reciclar

El aluminio se puede reciclar una y otra vez sin perder calidad. Al terminar tu cerveza, enjuaga la lata y llévala a reciclar.

¿Y el sabor a metal?

Es un mito. Las latas modernas tienen un recubrimiento interior que evita que la cerveza toque el aluminio. Si aun así prefieres evitarlo por completo, sírvela en un vaso: además vas a disfrutar mejor sus aromas.

Y, siendo honestos, también nos encanta la lata porque nos da espacio para ilustraciones como el cactus de Vacaciones Permanentes o la vaca abducida de Paseo Nocturno.

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