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No Wey, Nelson: tres cervecerías, dos países y un solo lúpulo
Hay cervezas que nacen de una receta y otras que nacen de una buena plática. No Wey, Nelson es de las segundas.
La idea surgió entre tres casas cerveceras que comparten la misma obsesión por el lúpulo: Porffiria, desde Querétaro; Perro Flaco, desde Santiago de Chile; y La Crucita, desde Guanajuato. Tres cervecerías, dos países y una pregunta: ¿qué pasa si dejamos que un solo lúpulo haga todo el trabajo?
Un lúpulo con nombre propio
El protagonista es Nelson Sauvin, un lúpulo de Nueva Zelanda famoso entre cerveceros por su perfil tan particular. Su nombre viene de la uva Sauvignon Blanc, y no es casualidad: en nariz y boca recuerda a la uva blanca, con notas de piña, grosella espinosa y un toque de vino blanco.
Al usarlo como lúpulo único no hay dónde esconderse. Cada trago muestra lo que Nelson Sauvin tiene para dar, sin otros lúpulos que lo acompañen o lo tapen.
¿Por qué una Session IPA?
Queríamos una cerveza con todo el carácter de una IPA pero que se pudiera disfrutar sin prisa. Por eso es una Session: cuerpo ligero, muy fácil de beber y un amargor medio-alto que le da personalidad al final. Fresca, frutal y peligrosamente tomable.
Hecha en equipo
Las colaboraciones son de nuestras cosas favoritas del mundo cervecero. Cada casa aporta su forma de trabajar y su manera de entender el lúpulo, y el resultado es una cerveza que ninguno de los tres habría hecho por su cuenta. Por eso la lata lleva las tres ciudades: Guanajuato, Querétaro y Santiago.
¿Con qué acompañarla?
Su perfil frutal y su cuerpo ligero la hacen ideal para platillos frescos: ceviches, aguachiles, tacos de pescado, ensaladas con fruta o quesos frescos. También funciona sola, bien fría, en una tarde de calor.